La primera referencia a unos Juegos Olímpicos que tenemos es que sabemos que en el año 776 a.C un tal Corebo de Elida ganó en la distancia de un estadio.
Sin embargo, en el siglo II de nuestra era, Pausanias escribía la siguiente historia que está más chula:
El rey Augías poseía un rebaño de superanimales que nunca enfermaban por lo que tenía un ejército de bichos y esto tiene inconvenientes: los establos tenían mierda suficiente para abonar la Vía Lactea y el país entero sufría de un tufillo perenne nada llevadero. Para colmo, era imposible cultivar nada debido a la capa de caca que cubría los campos
El superhéroe de los niños de la época, Heracles, ofreció sus servicios a Augías como señor de la limpieza por un módico precio: la décima parte de su ganado o parte de su reino.
Como podéis imaginar, Heracles no limpió con el mocho de la fregona sino que lo hizo a lo grande: con la ayuda de su compañero de batallas, Yolao, derribó las paredes de los establos y después desvió las corrientes de los ríos Alfeo y Peneo que se llevaron toda la mierda con sus aguas (¿qué pasa? Si Moisés abrió un mar por la mitad porque no puede Heracles desviar el cauce de un río?).

Heracles, el más chungo de su barrio.
Sin embargo, después de dejar todo como los chorros del oro, Augias se negó a pagarle alegando que había utilizado el ingenio y no la fuerza (este se pensaba que desviar el curso de un río se hace a base de pensar en la Relatividad Especial).
Heracles se mosqueó y, junto con sus colegas arcadios (¿estos no eran los navajeros de 300?) empezó a repartir caña en la Élide pero tuvo que salir corriendo cuando llegaron los moliónidas, que eran como Zipi y Zape pero repartiendo leches para todos. Como cualquier héroe en su caso, mató a los moliónidas en una emboscada y organizó otro ataque en el que se cargó a Augías.
Después de montar todo este berenjenal, Heracles pensó que sería buena idea organizar unos Juegos Olímpicos en el solsticio de verano de cada cuatro años. Él mismo participó ganando algunas medallas (¿tongo?).
Como nota adicional decir que, originariamente, la “olimpiada” era el periodo de cuatro años transcurrido entre dos Juegos Olímpicos.
Bibliografía: