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No he muerto…

7/04/08

Siento mucho el abandono de estos últimos días que ha sufrido mi blog. Mi excusa no es otra que el trabajo.

Hace dos semanas que cambié de trabajo y no paro. Es una pequeña empresa de software y ya se sabe lo que ocurre en estos sitios: tengo que lidiar con todos los servidores internos (¿cómo se las apañan los picas para romperlo todo?) además de conocer nuestro software para realizar instalaciones y atender incidencias de clientes.

Total, que curro más que el veterinario de 101 dálmatas. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo en mi media hora de descanso después de comer que suelo dedicar a leer mientras me da el aire.

Pero no todo son quejas. He de decir que por primera vez desde hace mucho tiempo puedo decir que me gusta mi trabajo y además vuelvo a disfrutar de poder aprender cositas nuevas con cierta regularidad.

Intentaré escribir por aquí de vez en cuando aunque supongo que casi todo lo que cuente tendrá algo que ver con el trabajo porque me desconectado del mundo. Las pocas horas ocio que dedico ante el ordenador son para el WoW e incluso queda aplazado indefinidamente la migración que tenía prevista del blog (gracias Luther por los cupones ;)

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Viernes corto: El espectro del bosque

28/03/08

Realizado por Andrés Borghi. Producciones kaMiKaZe.

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Fails perrunos

25/03/08

¿Recordáis las imágenes de fails? Pues nueva entregas. Esta vez con temática canina XD

Muchos más en Faildogs.

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La mente alien

24/03/08

Inerte en las profundidades de su cámara theta, oyó el tono débil y después la sensivoz.

— Cinco minutos.

— De acuerdo —dijo, y se esforzó por salir de su sueño profundo. Tenía cinco minutos para ajustar el curso de la nave; algo había funcionado mal en el sistema de autocontrol. ¿Un error de su parte? No era probable; nunca cometía errores. ¿Jasón Bedford cometer errores? Jamás.

Mientras se dirigía tambaleante hacia el módulo de control, vio que Norman, a quien habían enviado para divertirlo, también estaba despierto. El gato flotaba lentamente en círculos, dándole golpecitos con las patas a una lapicera que alguien había dejado suelta. Extraño, pensó Bedford.

— Creía que estarías inconsciente conmigo.

Revisó las lecturas del curso de la nave. ¡Imposible! Un quinto de pársec apartada de la dirección de Sirio. Agregaría una semana a su viaje. Con hosca precisión reacomodó los controles, después envío una señal de alerta a Meknos III, su destino.

— ¿Problemas? — contestó el operador meknosiano. La voz era seca y fría, el monótono sonido calculador de algo que a Bedford siempre lo hacía pensar en serpientes.

Explicó su situación.

— Necesitamos la vacuna — dijo el meknosiano —. Trate de mantener su curso.

Norman, el gato, flotó majestuosamente junto al módulo de control, tendió una zarpa, y manoteó al azar; dos botones activados soltaron tenues bips y la nave cambió de curso.

— Así que tú lo hiciste — dijo Bedford —. Me humillaste ante la mirada de un alienígena. Me redujiste a la imbecilidad de cara a la mente alien.

Atrapó el gato. Y apretó.

— ¿Qué fue ese sonido extraño? — preguntó el operador meknosiano —. Una especie de lamento.

Bedford dijo sereno:

— No queda nada por lamentar. Olvidé que lo oyó.

Cortó la radio, llevó el cuerpo del gato al esfínter para la basura, y lo eyectó.

Un instante después había regresado a la cámara theta y, una vez más, se adormeció. Esta vez no habría quien se metiera con los controles. Durmió en paz.

Cuando la nave amarró en Meknos III, el jefe del equipo médico alien lo recibió con un pedido curioso.

— Nos gustaría ver su mascota.

— No tengo mascota — dijo Bedford. Lo cual, por cierto, era verdad.

— Según la planilla que nos enviaron por adelantado…

— Realmente no es asunto suyo — dijo Bedford—. Ya tienen la vacuna; despegaré en seguida.

— La seguridad de cualquier forma de vida es asunto nuestro — dijo el meknosiano —. Revisaremos su nave.

—En busca de un gato que no existe — dijo Bedford.

La búsqueda resultó inútil. Con impaciencia, Bedford miró cómo las criaturas alienígenas escrutaban cada depósito de almacenamiento y cada pasillo de su nave. Por desgracia, los meknosianos encontraron diez bolsas de comida para gatos deshidratada. En su propio idioma, se desarrolló una prolongada discusión.

— ¿Ahora tengo permiso para regresar a la Tierra? — preguntó Bedford con aspereza —. Tengo un horario ajustado.

Lo que los extraterrestres estaban pensando y diciendo no le importaba; sólo deseaba regresar a la silenciosa cámara theta y al sueño profundo.

— Tendrá que pasar por el procedimiento de descontaminación A — dijo el jefe médico meknosiano —. Para que ninguna espora o virus…

— Me doy cuenta —dijo Bedford —. Que lo hagan.

Más tarde, cuando la descontaminación quedó completa y estuvo de regreso en la nave para activar el arranque, la radio sonó. Era uno u otro de los meknosianos; para Bedford todos se veían iguales.

— ¿Cómo se llamaba el gato? — preguntó el meknosiano.

— Norman — dijo Bedford, y apretó el botón de arranque. La nave se disparó hacia arriba y él sonrió.

No sonrió, sin embargo, cuando descubrió que faltaba el suministrador de energía para su cámara theta. Tampoco sonrió cuando tampoco pudo localizar la unidad de repuesto. ¿Se había olvidado de traerla?, se preguntó. No, decidió; no haría algo así. La sacaron ellos.

Dos años hasta llegar a Terra. Dos años de conciencia plena por su parte, privado del sueño theta; dos años de sentarse o flotar o — como había visto en los holofilms de entrenamiento para estado físico militar — enroscado en un rincón, totalmente psicótico.

Lanzó un pedido radial para regresar a Meknos III. Ninguna respuesta. Bueno, lo mismo daba.

Sentado en el módulo de control, encendió de un golpe la pequeña computadora interna y dijo:

— Mi cámara theta no funcionará; la sabotearon. ¿Qué me sugieres hacer durante dos años?

— HAY CINTAS DE ENTRETENIMIENTO DE EMERGENCIA

— Correcto — dijo —. Tendría que haberlo recordado. Gracias.

Apretó el botón indicado para que la puerta del compartimiento de cintas se abriera deslizándose.

Ninguna cinta. Sólo un juguete para gatos, una bolsita en miniatura para presionar, que habían incluido para Norman; nunca había alcanzado a dárselo. Por lo demás… estantes vacíos.

La mente alien, pensó Bedford. Misteriosa y cruel.

Hizo funcionar la grabadora de audio de la nave, y dijo con calma y con la mayor convicción posible:

— Lo que haré es construir mis dos años siguientes alrededor de la rutina diaria. Primero, están las comidas. Pasaré todo el tiempo posible planificando, preparando, comiendo y disfrutando platos deliciosos. Durante el tiempo que me queda por delante, probaré toda combinación posible de víveres.

Tambaleante, se paró y se dirigió al enorme armario contenedor de comida.

Mientras se quedaba con los ojos muy abiertos ante el armario apretadamente lleno, apretadamente lleno de hilera tras hilera de envases idénticos, pensó: Por otro lado, no hay mucho que hacer con una provisión de dos años de comida para gatos. En el sentido de la variedad, ¿serán todos del mismo sabor?

Eran todos del mismo sabor.

FIN

Relato de Philip K. Dick.

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Anuncios por palabras

22/03/08
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Traducción simultánea:

Mujeres buscando hombres

Educada, viajera, …

Zombis buscando cerebros

¡Cerebrooooooossss! ¡Cerebrooooooossss! ¡Cerebrooooooossss!

(…)

Niños bienvenidos.

Te he visto

(…)

Vía Dockera.

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Viernes corto: El paraguas

21/03/08

Director: Sergio Barrejón.
Protagonistas: Diana Lázaro y Luis Callejo.
Año: 2001.
Más información: IMDB.

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Señores bajitos

20/03/08

¿Cómo podría saber un extraño si dos personas están casadas?
Tienes que adivinarlo basándote en si gritan a los mismos niños.
Derrick, 8 años.

¿Qué crees que tienen en común tu padres?
Ninguno quiere tener más hijos.
Lori, 8 años.

¿Qué hace la gente en una cita?
En la primera cita se cuentan mentiras el uno al otro para crear el suficiente interés como para una segunda cita.
Martin, 10 años.

¿Cuándo se puede besar a alguien?
Cuando es rico.
Pam, 7 años.

¿Es mejor estar soltero o casado?
Para las chicas es mejor estar solteras pero para los chicos no. Ellos necesitan que alguien vaya limpiando detrás de ellos.
Anita, 9 años.

¿En qué cambiaría el Mundo si la gente no se casara?
Seguro que habría muchos niños sobre los que dar explicaciones, ¿no?
Kelvin, 8 años.

¿Cómo harías que un matrimonio funcionara?
Dile a tu mujer lo guapa que es… incluso si parece un camión.
Ricky, 10 años.

Original (in inglis).
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El palito del siete

19/03/08

En estos días en los que casi por huevos hay que ver películas bíblicas merece la pena recordad esta vieja historia que circula por la Red:

Incluso en nuestros días, muchas personas, cuándo escriben el número 7 lo hacen utilizando una barra horizontal suplementaria en la mitad de la cifra.

La mayor parte de las tipografías lo han hecho desaparecer en nuestros días, como puede constatar pulsando la tecla de su teclado: 7.

Pero, ¿sabe por qué ha sobrevivido esta barra hasta nuestros días?

Hay que remontarse muchos siglos atrás, a los tiempos bíblicos. Cuando Moisés estaba en el Monte Sinaí, y le fueron dictados los 10 Mandamientos, él, en voz alta, los fue diciendo a la multitud uno a uno. Cuando llegó al séptimo, Moisés anunció

No desearás a la mujer del prójimo

Y entonces numerosas voces se alzaron gritando:

¡¡¡¡Tacha el siete, tacha el siete!!!!

Moisés, muy obediente, tachó el siete y en ese momento nació el palito del siete

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Usuariobilidad

19/03/08

Capacidad pulmonar que el usuario de un ordenador desarrolla, a base de gritos e improperios contra la más alta deidad a lo largo y ancho de los años.

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Mis compañeras de trabajo

18/03/08

Sé que después de esto la gran mayoría de vosotros me odiareis pero no he podido resistirme a colgar unas fotillos que saqué el otro día de mis compis del curro. Como siempre, click para ampliar (NSFW):

sysadmin_01.jpg sysadmin_02.jpg

sysadmin_03.jpg sysadmin_04.jpg

sysadmin_05.jpg sysadmin_06.jpg

Y ahora lo mejor: no nos engañemos. En lo primero que te has fijado es en el manual de FreeBSD.

Vía Dockera.